Plan de clase

Tema: Respiración y sonido

 

Objetivos: Volverse consciente de la respiración, focalizar la atención, practicar el autocontrol y la capacidad de sentirse a sí mismo, liberar la voz, expresarse libremente, relajamiento. (Acordaos que si bien estos son los objetivos específicos para una clase, la meta de ATB está siempre detrás de cualquier objetivo).

 

Años: 8 a 10

 

Esquema de la clase:

 

  1. Dar la bienvenida / Tertulia
  2. Escanear la respiración natural
  3. Agitación y calma, focalizar la atención en la respiración
  4. Vocales corriendo (A, O, U)
  5. Respirómetro: las fases de la respiración

 

Plan de la clase detallado:

 

  1. Dar la bienvenida / Tertulia

 

Damos la bienvenida a los niños y les ofrecemos un espacio para hablar y comentar sobre cosas que en este momento están teniendo lugar en su vida y que ellos quieren compartir con el grupo, como por ejemplo: cosas que suceden en casa, en la escuela, en las actividades extra escolares… Mientras los niños hablan observamos como están los niños hoy: qué nivel de energía y qué humor tiene el grupo y cada uno de sus individuos.. Dependiendo de lo que observemos sabremos si podemos empezar la clase directamente a partir del scan, o si es necesario que los chicos corran o jueguen, por algunos minutos, para poder ventilar el exceso de energía, o para activarse de manera que puedan hacer un buen scan.

 

  1. Scan

 

Pedimos a los niños que cierren los ojos y alineen su cuerpo. Con voz clara y despacio les decimos:

 

Llevad la atención a vuestra respiración.

 

¿En qué parte del cuerpo percibís el movimiento de vuestra respiración?

 

Colocar vuestra mano donde podéis sentirla mejor.

 

Prestad atención a la inhalación.

 

Prestad atención a la exhalación.

 

¿Cómo es vuestra respiración, corta, larga, irregular…?

 

¿Qué fase de la respiración es mas larga, la inspiración o la expiración?

 

Seguid cinco respiraciones más y cuando hayáis terminado abrid los ojos permaneciendo quietos hasta que todos hayan terminado.

 

Si los niños no se han cansado haciendo el scan, podemos pedirles que compartan cual de las dos fases era más larga para ellos, la inspiración o la expiración. Pueden sea compartir por orden uno después de otro, sea levantando la mano quien quiera hablar.

 

  1. Agitación y calma

 

Pedimos a los niños que salten enérgicamente. Después de un rato les pedimos que paren y que se tiendan en el suelo rápidamente con los ojos cerrados.

 

Apenas están todos en el suelo preguntamos:

 

¿Notáis algo distinto ahora en vuestra respiración?

 

¿Va más deprisa o es más lenta que antes?

 

¿En qué parte del cuerpo la sentís mejor ahora?

 

Sin hacer nada especial, observad como vuestra respiración cambia, como por si misma se va tranquilizando.

 

Si es apropiado después de haber repetido este ejercicio tres o cuatro veces, se puede repetir una última vez pero pidiéndoles ahora que calmen su respiración y que observem qué hacen para calmarla.

 

  1. Correr con el sonido de las vocales

 

Los niños hacen una línea cerca de la pared al final de la sala. Les explicamos que van a correr todos juntos hasta el otro lado de la sala, al mismo tiempo que emiten el sonido de la vocal que les diremos. Intentarán que la voz salga clara y fuerte, de manera natural, sin gritar o chillar.

 

Después de repetir este ejercicio varias veces, empezamos a hacerlo con un niño a la vez. Éste, toma aire, y emitiendo el sonido de la vocal con voz clara y fuerte, corre de un lado al otro de la sala tantas veces cuanto pueda  sin tener que tomar una nueva respiración. El niño se para cuando tiene que volver a inhalar. Para este ejercicio usamos las vocales A y U y prestamos atención que el niño proyecte bien la voz y que no chille o use una voz forzada.

 

  1. Respirómetro

 

Pedimos a los niños que se tiendan en el suelo, y les colocamos, longitudinalmente sobre el cuerpo, un bambú de unos 120 cm de largo por 2,5 de ancho de tal manera que un extremo toque su nariz y el otro sobresalga de unos 50cm. entre sus piernas.

 

Los niños invitan la respiración  al abdomen, lo que hace que el bambú oscile hacia arriba y hacia abajo señalando el ritmo respiratorio. Esto les ayuda a ser conscientes de su respiración y a descubrir en ella cuatro fases: inspiración, pausa, expiración, pausa.

 

Después de unos momentos de esta respiración consciente, pedimos a los niños que presten atención a los cambios que el ejercicio ha causado en su ser. Una vez se han vuelto conscientes de ellos, con pocas palabras los comparten con el grupo.

 

Evaluación

 

Lista para ver si se cumplieron los objetivos de la clase

 

  1. Observar los cambios que han ocurrido en la clase desde su comienzo prestando atención tanto a los cambios del grupo como a cambios individuales.
  2. ¿Pudieron los niños emitir el sonido de las vocales libremente?
  3. ¿Están los niños más relajados?
  4. ¿Están, de manera natural, más conectados con su respiración?
  5. ¿Se nota en sus cuerpos relajación y alerta al mismo tiempo?
  6. ¿Están más atentos?
  7. ¿Hay un cambio en el tono de sus voces?
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